viernes, 8 de julio de 2011

Una tarde de Septiembre

Como olvidar aquella tarde de Septiembre
los nervios, las ansias me consumían
en tan poco tiempo, en tan solo unas semanas
te habías tránsformado en álguien tan especial,
llegaste en el momento justo, no podía ser mejor.
Recuerdo aquel viaje hacia la estación,
el tiempo transcurría tan despacio
los pensamientos abundaban por doquier,
las mariposas revolotiaban
y tu llamada rompía un momento de meditación,
nada podía salir mal, nada podría empañar aquel día.
Y llegaste tú, te ví venir entre la multitud
y todo pensamiento quedo atrás,
me llenaste con tu belleza,
me embriagaste con tu mirada
fue aquel punto de inflección
y el día en que todo cambió,
fue entonces que entendí, que pude comprender
que te metiste en mi cabeza, en mi corazón
y que junto a tí queria caminar.
Fue aquel día, aquella tarde
donde supe reconocer a la musa de mis sueños
a aquella mujer única e incomparable,
fue aquel día donde supe 
que de tu mano quería seguir caminando,
y ahí estas tú, aún metida en mí
en cada cosa que hago, ahí estas tú
nadie mas que tú, y me gusta,
me gusta que seas la princesa de este cuento
que juntos escribamos cada hoja de esta hermosa historia
y no quiero que cambie, tan solo quiero amarte.

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